16 de septiembre de 2008

A 7 años del 11 de septiembre de 2001


Mi estimado amigo Carlos Zoloaga de los Bomberos de Lomas de Zamora en Argentina me envio esta nota recordando los tragicos eventos del 11 de septiembre de 2001. Me parecio tan emotiva que quise publicarla aqui en mi Blog.



"La mañana del día martes 11 de septiembre del 2001 me encontraba trabajando en lo que era la Secretaría de Salud del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, todo se desarrollaba con total normalidad y tranquilidad, hasta que un llamado de teléfono me cambio la mañana, como creo que también, la de la mayoría de las personas del mundo.
Hola ¿Carlitos?..., si, ¿quien habla?…, Darío…, ¿qué haces Dari?..., che viste… un avión choco contra las Torres Gemelas… no sabes el quilombo que hay… ¿no me jodas, como un avión va a chocar contra las torres en Nueva York???..., estamos en el casino del cuartel viendo todo por la tele, ¿no tenés una televisión cerca?, esta lleno de bomberos, mira y después llamame…, ok hablamos…; Darío Silva, un compañero y amigo, Oficial del Cuerpo de Bomberos de Lomas de Zamora, del que todavía formamos parte, me avisaba de esta terrible noticia.
Subí corriendo por la escalera los pisos que me separaban del área de prensa de la Secretaría (hoy Ministerio), al entrar estaban todos mirando los televisores sin poder creer lo que estaba ocurriendo; yo como bombero, pensaba en la situación complicada que estarían viviendo los Bomberos de Nueva York con tan terrible emergencia frente a ellos, más aún al ver en la televisión a la gente que estaba atrapada en los pisos superiores de los que se estaban incendiando.
En un momento, mientras mirábamos las imágenes, aparece repentinamente otro avión y choca violentamente contra la otra torre sorprendiendo a todos los que estábamos ahí, no podíamos creer lo que veíamos, la adrenalina de los periodistas que transmitían a través de CNN subió violentamente ante la escena dantesca que tenían frente a ellos, nuestra adrenalina también, ya que lo que veíamos no era un accidente, era algo mucho peor.
Inmediatamente baje corriendo y le conté a mi amigo, compañero del cuartel y entonces jefe, Claudio “el Pelado” Andrili, lo que estaba ocurriendo, decidimos entonces subir y ver a nuestro jefe directo y gran amigo el Dr. Gabriel Muntaabski, para comentar lo que ocurría, mientras mirábamos en el televisor de su oficina las imágenes de esta tragedia.
Decenas de llamados de colegas bomberos y amigos empezaban a cruzar la poca información que se tenía de lo que estaba ocurriendo en Estados Unidos, pero con el correr de las horas todos iba empeorando y la tensión mundial seguía subiendo, otro avión impactaba pero ahora en el Pentágono, en el corazón de su poder militar, el mundo se sacudía nuevamente, la primera potencia del mundo estaba siendo atacada en su territorio y no se sabia por quien.
La angustia iba creciendo, más entre los que éramos bomberos, ya que la situación era terrible, y podíamos imaginar lo que estaban viviendo los bomberos de Nueva York y Washington.
Repentinamente la primera torre se derrumba, dejando ante nosotros y el mundo una imagen surrealista.
En un momento no soporte ver más las imágenes ante las declaraciones de un hombre que había podido escapar de las torres, era latino y tenía acento caribeño y lo único que repetía desesperado contestando a las distintas preguntas que le hacia el reportero era: “no saben la cantidad de bomberos que hay adentro, no saben la cantidad de bomberos que hay adentro…”
Sentí en ese momento, la presión del nudo que se me había hecho en la garganta al darme cuenta que al momento de ver caer las torres, estaba muriendo muchísima gente, y muchos eran bomberos.
Mordí fuerte los dientes, me pare de donde estaba sentado y me fui a mi oficina.
En ese momento la “hermandad de los bomberos” del mundo quedo estremecida ante lo que iba a ser la mayor cantidad de bomberos muertos en servicio, en la operación de rescate más grande del mundo.
Alrededor del mediodía de Buenos Aires llaman a nuestro jefe a una reunión en el Centro de Operaciones de Emergencia de Defensa Civil de la ciudad de Buenos Aires, era evidente que el mundo se ponía en alerta ante lo que ya se estaba confirmando como un ataque terrorista a gran escala. Ahí fuimos, Gabriel, Claudio y yo, en la reunión nos encontramos con algunos amigos y conocidos, pero la incertidumbre era total, atacaban a Estados Unidos, ¿qué podíamos hacer nosotros ante una situación igual?, nadie contesto.
Ese día murieron más de 3.000 personas, de las cuales 343 eran bomberos del Departamento de Bomberos, 23 policías del Departamento de Policía y 37 policías de la Autoridad Portuaria, todos de la ciudad de Nueva York.
Entre los bomberos había un joven argentino, Sergio Villanueva, un bombero de Nueva York integrante de la Ladder 132, un joven nacido en Bahía Blanca y radicado en New York desde niño.
El mundo cambio, y hoy a 7 años de esta tragedia solo quería compartir lo que sentí y viví en esos días y rendir un pequeño homenaje no solo a aquellos que murieron cumpliendo su deber aquel día, sino a todos los bomberos, policías, rescatistas, médicos, paramédicos y buenas personas que todos los días pierden la vida “haciendo el bien, combatiendo el mal”, y que pocas veces son reconocidos por una sociedad que no se da cuenta que detrás de ellos hay familias que sufren la perdida de seres queridos y soportan las secuelas que a veces le quedan a estos “héroes” por cumplir su misión".

Oficial 2º Carlos Zoloaga
Encargado del Departamento Capacitación
Bomberos Voluntarios de Lomas de Zamora, Provincia de Buenos Aires, Argentina

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